Rancapino Chico resucita a los duendes y hace enloquecer al Alcázar con cantes de Pizarra en una noche mágica de Bienal
Canta doliendo, como dice su padre, levantando las postillas del alma. Escucharle es exponer a los sentidos a la conmoción, el corazón al rayo de los quejíos infinitos...
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