Los expertos en medicina del sueño se ponen de acuerdo: "Para dormir bien, nuestro cerebro necesita enfriarse, pero cuando la temperatura exterior es muy elevada, al cuerpo le cuesta más"
Las altas temperaturas nocturnas afectan a la calidad del sueño, pero existen hábitos para lograr un descanso reparador sin recurrir directamente a las pastillas...
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