Isidro (58), en cuidados paliativos, imparte una lección de vida: "Es difícil acostumbrarse a que de pronto uno no pueda mover las piernas pero tengo que llevarlo lo mejor posible"
A sus 58 años y paralizado de cintura para abajo, afronta el final de su vida con una entereza sobrecogedora desde la residencia San Camilo de Madrid...
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