Ni de mi madre, una santa

Ni de mi madre, una santa

A los periodistas nadie nos va a decir que debemos creer a los expresidentes, honor intachable, pero tampoco a respetar la sacrosanta figura de los señores magistrados, víctimas como son de juanetes y ardor de estómago. Con letras gigantescas: hay jueces que ejercen su tarea de manera deplorable...

Redirecting to full article...