Narjisse acogió al joven Abselam en su casa en Ceuta y luego viajó a la frontera a comprobar que volvía a salvo
“No puedo dejar de evitar ponerme en la piel de todos los jóvenes que han salido de Marruecos”, dice la mujer, que logró entrar a Ceuta cuando tenía 17 años después tras varios intentos y ahora está repartiendo comida en su casa a decenas de jóvenes migrantes — Una ONG ceutí denuncia la presión de m...
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