Haced la revolución sin mí
Vuelve el Estado policial, aquel en que lo dicho por los agentes de la ley y el orden tiene el valor de la palabra de Dios. Ahora los jueces se limitan a sellar los atestados policiales y los periodistas, a reproducirlos sin contrastar. Dudar de ellos, te convierte en Txapote o Bin Laden...
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