Llegar a tiempo a la eternidad

Llegar a tiempo a la eternidad

Un día me abrazó con una ternura tan exacta que supe que era el final y no dije nada porque no había nada que decir; y la vi marcharse con el mismo pedaleo con el que llegó la primera vez, la misma cadencia, la misma bici, el mismo mundo intacto que esta vez no incluía mi nombre...