La ciencia explica por qué nos emociona conducir: no es cuestión de velocidad

La ciencia explica por qué nos emociona conducir: no es cuestión de velocidad

Un estudio con un McLaren demuestra que la emoción al volante es un estado de máxima concentración y control Al volante de un superdeportivo, los conductores apenas parpadean 2,5 veces por minuto, signo de atención total La clave es el control: sin él, la emoción se transforma en ansiedad, como demu...

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