El IPC de la eurozona se dispara hasta el 3,3% por la crisis energética y alcanza máximos desde 2023, pero la inflación subyacente deja una señal positiva

El IPC de la eurozona se dispara hasta el 3,3% por la crisis energética y alcanza máximos desde 2023, pero la inflación subyacente deja una señal positiva

El IPC subyacente desaceleró una décima y se situó en un 2,4% en agosto El dato subyacente deja ver que todavía no hay contagio del IPC energético El BCE subirá tipos en septiembre, pero se duda de un endurecimiento posterior...

Redirecting to full article...