Lo confirma la ciencia: practicar natación ayuda a mejorar la capacidad física y reducir el impacto del dolor de espalda persistente

Lo confirma la ciencia: practicar natación ayuda a mejorar la capacidad física y reducir el impacto del dolor de espalda persistente

A menudo es un deporte que pasa desapercibido, pero realmente es más importante de lo que nos creemos Álvaro Puche, entrenador: "Salir a caminar a partir de los 60 está bien, pero es mucho más eficaz hacer 10 sentadillas, 12 elevaciones de talones y 2 ejercicios más"...

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