La estética del abismo
Cuenta el mito que Erisictón, rey de Tesalia, cometió la estupidez de talar un bosque sagrado consagrado a Deméter. La diosa, implacable, le aplicó el peor de los castigos: le inoculó un hambre atroz, demoníaca e insaciable. Cuanto más devoraba, más rugían sus tripas. Erisictón gastó toda su fortuna...
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