Hasta el moño
Antes de empezar quiero pedir disculpas por esta columna que voy a comenzar a escribir, que más que columna es un desahogo. Lo confieso: estoy hasta el moño de las llamadas telefónicas a todas horas intentándome colar algún fraude. En estas últimas semanas llevo tres o cuatro, ya he perdido la cuent...
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