Lola tuvo que cerrar su restaurante por la baja de un empleado: "Me costó la salud, 25.000 euros y vender mi casa"
"Había que contar esta historia porque no soy la única. Yo no quería cerrar", relata Beneyto, que bajó obligada la persiana de El Lugarcito hace unos meses. Más información: La "bomba de relojería" de la hostelería: 10 empleados, 2 crónicamente de baja y sin relevo generacional....
Redirecting to full article...