La luz que apaga el teatro
Hubo un tiempo en que el mayor enemigo del actor era un ataque de tos inoportuno o el crujir de un envoltorio de caramelo. Eran ruidos humanos, accidentes del directo, tropiezos involuntarios de quien estaba, en cuerpo y atención, dentro de la sala. Hoy nos enfrentamos a algo distinto: la pequeña lu...
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