La trampa de la perfección
Durante años me dediqué con mi equipo a afinar una supermáquina. Lo digo casi en sentido literal. Diseñábamos equipos que, en lugar de fabricar primero un eje por máquina, tres máquinas por pieza, luego tres ejes a la vez, una pieza por máquina, luego cuatro piezas a la vez, seis, ocho, diez, doce,...
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