No hay que despertar a los que duermen

Lúdico, sí, pero no sólo eso, porque ya se ve que la fiesta no se queda en la diversión. Para que la parranda sea parranda de verdad debe revestirse de política… o de otra cosa, como lo es la reclamación de beneficios penitenciarios a quienes han resultado condenados por delitos conexos con el terro...