Una lectura veraniega (y 2)

Pero también la España profunda, la de las gentes de a pie que trazan cuotidianamente a pie de cañón –oficina, adoquinado de calles y plazas, aula de primera y segunda enseñanza, limpieza de hogares y despachos, cuidado de enfermos y lisiados y un etcétera inabarcable-, se encuentra muy enriquecida...