Enterrar la educación en un desierto de Nuevo México
En 1982 Atari pagó veintiún millones de dólares por la licencia de E.T. el extraterrestre para hacer el videojuego de aquellas navidades. Era la película más taquillera de la historia, el tipo de producto que, sobre el papel, parecía imposible de estropear, y, sin embargo, las prisas hicieron de aqu...
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