Medievo de trenes y plagas
Óscar Puente ya no sale a hablar, está un poco escondido entre sus ropajes grandes y sus escombros humeantes, como un ayatolá (él tiene algo de ayatolá del sanchismo, con barba de sentencia de lapidación y mangas anchísimas para esconder piedras y manos mentirosas y crueles). A pesar del ‘no a la gu...
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