Sánchez sólo se escribe a sí mismo
A veces Pedro Sánchez coge una pluma con alma de sauce llorón, un tinterito lleno de sangre y saliva, como un beso, y un folio todo mojado de luna llena, y deja una carta para la ciudadanía, para la militancia, para los amantes, para los mimos y arlequines, para los niños victorianos o para la coña...
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