El chivato y el Uno
Aldama ya le habla solo a Sánchez, con Ábalos y Koldo acorralados, arratonados, fumigados en ese banquillo, que es como una gaveta, por el teniente coronel Balas. Aldama, con pin de cruz o de espada, indistinguible, como la herramienta de un torero, venía a hacer otra faena. No hablaba para los que...
Redirecting to full article...