Se nos viene una carta

Se nos viene una carta

Es sabido que, cuando aprietan los calores –y no me refiero sólo a los atmosféricos–, a Pedro Sánchez le sobreviene una pulsión epistolar. Ora enamorado, ora indignado, casi siempre victimizado, el presidente ha convertido la carta en un género político propio: mitad confesión sentimental, mitad adv...

Redirecting to full article...