A soñar con los angelitos y con Zapatero
No soy una madre abadesa Nos imaginábamos a Zapatero enfocando sus dos ojos heterocromáticos y mareantes, uno de miel y otro de rubí, y diciéndole que no al juez Calama, sin lograr convencerlo, hipnotizarlo ni seducirlo. Pero luego salieron los audios, desnudos, indigentes, llenos o vacíos, como su...
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