No hay crisis en la Mareta
Desde la Mareta, en su despachito de metacrilato, cubista como sus videoconferencias, y con sus piernas plegables, invisibles o innecesarias, como un atril para una guitarra playera, Sánchez dirige las crisis que no lo son. Digo yo que no son crisis, vamos, que parece que está ahí con el ordenador j...
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