Mejor cabrear a Putin que a Marruecos

Mejor cabrear a Putin que a Marruecos

El rey Felipe era poca cosa para el Sánchez posvacacional que, todavía con esa mirada de poner la mano haciendo de viserita, colgaba por fin su bañador carnoso, caldoso y terroso igual que un racimo de uvas. Más allá de su inquina hacia el rey, que es más alto, más guapo, más querido y más republica...

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