Lo que me salvó
El mundo fuera de tu parabrisas se reduce a un goteo lento y sordo de luces de freno. En este lado del cristal, como una cúpula insonorizante, piensas en la compra, o quizá en tu serie de fuerza en el gimnasio, incluso en tu agobiante trabajo al que luego le tendrás que dedicar un par de horas, pero...
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