Muchos supuestos, ningún presupuesto
Hubo un siglo en que rechazar un presupuesto podía costar una cabeza, y aprobarlo, una guerra. El parlamentarismo nació de ahí, de esa pelea sucia y sublime por el bolsillo del rey. Quien controla la bolsa controla el poder. Hasta hace poco, no tener cuentas públicas aprobadas suponía el fin de una...
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