Sarah Ferguson estuvo ingresada en la clínica privada de bienestar más cara del mundo durante la tormenta Epstein

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"No quiere que la fotografíen". Ingresó después de Navidad en este paraíso que cuesta 15.000 euros diarios a cambio de publicidad y se marchó a finales de enero. Desde entonces ha estado "surfeando sofás a escala global" refugiándose en sus hijas, de perfil más bajo que el suyo....

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