Que no tengo sueños, que me dejéis en paz

Que no tengo sueños, que me dejéis en paz

Mi amigo le enviaba mensajes a María V., más dulces que obscenos. Ella le contestaba: «Oye, me he convertido en una señora con sobrepeso, mal depilada y depresiva, ¿de verdad quieres mandarme mensajes de madrugada?»...

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