El día que me creí Rocky Balboa... y acabé rebozada en una boñiga de vaca
Creía que cuatro semanas de entrenamiento me habían convertido en Rocky Balboa. Asturias se encargó de recordarme que todavía me quedaba mucho por aprender... aunque por primera vez mi cuerpo empezó a responder como llevaba años sin hacerlo...
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