La tormenta perfecta
«No hay ola de calor que cien años dure», me decía a mí misma, día sí y día también, con el abanico como prolongación de la mano. El anuncio de la llegada de las lluvias coincidió con una nueva tarde-noche de luminosa aparatosidad futbolística en el Camp Nou. Convivir con los extremos, metereológico...
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