Tengo 87 años y mi hija quería llevarme a una residencia: "Lloré porque no sabía qué hacer, porque ninguna opción me parecía bien, porque sentía que se me estaban acabando las opciones. El mundo ya no tenía sitio para mí tal y como era"

Tengo 87 años y mi hija quería llevarme a una residencia: "Lloré porque no sabía qué hacer, porque ninguna opción me parecía bien, porque sentía que se me estaban acabando las opciones. El mundo ya no tenía sitio para mí tal y como era"

Cada vez más mayores buscan alternativas para seguir viviendo en sus hogares y mantener sus vínculos sociales...

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