Confirmado por los psicólogos: un niño se pone los zapatos de sus padres porque está ensayando el mundo adulto, pero este juego cotidiano tiene sus connotaciones

Confirmado por los psicólogos: un niño se pone los zapatos de sus padres porque está ensayando el mundo adulto, pero este juego cotidiano tiene sus connotaciones

Entre los dos y los cinco años, imitar rutinas familiares ayuda a representar papeles, ordenar lo que ven en casa y distinguir su identidad de la de los mayores...

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