La psicología dice que las personas que piden perdón sin haber hecho nada malo no son educadas en exceso, sino que aprendieron a evitar el conflicto para sentirse a salvo
Una disculpa automática puede rebajar la tensión durante segundos, pero también revelar un hábito de apaciguamiento ligado al miedo, la culpa y la dificultad para sostener límites propios...
Redirecting to full article...