Con 26 años, dos hijos y su mujer en paro, dejó su trabajo fijo: hoy es un reconocido artista en su país gracias a una motosierra amarilla
Søren Brynjolf compró la motosierra más barata que encontró, una Stiga de 1.500 coronas, desoyendo las objeciones de su esposa; tres meses después la herramienta estaba desgastada y su vida había dado un vuelco que le llevaría a esculpir en el Tivoli de Copenhague y la ópera de Oslo...
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