“Mi primer empleo es solo para pagar la gasolina”: 190 kilómetros diarios, dos trabajos y con sus padres a su cargo; la agotadora rutina de una superviviente de la crisis
Teresa, vecina de Madrid, compatibiliza dos empleos distribuidos en distintos municipios y el cuidado de sus progenitores mayores, una logística diaria que supera los 150 kilómetros de media y que convierte uno de sus salarios en un mero fondo para afrontar el encarecimiento del carburante...
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