¿El show debe seguir?
La manía necrofílica de la industria musical viene aceitándose hace años. El primer atisbo se dio en 1991 con esa suerte de “ouija analógica” que fue la canción Unforgettable, que logró traer de vuelta a Nat King Cole en un tierno dueto con su hija Natalie. La emoción de ese reencuentro permitió nor...
Redirecting to full article...