Desde el ojo de la tormenta
Escribo esta columna el domingo a mediodía en el litoral central, luego de, -al igual que miles de chilenos-, dedicar horas a palear barro, reparar techumbres, despejar árboles caídos en caminos y luchar con goteras y cortes de luz. Pero lo anterior no se compara con las lamentables pérdidas de vida...
Redirecting to full article...