Volver a mirarlos

Volver a mirarlos

Hay un dolor que me acompaña siempre: el de un niño rodeado de gente y, aun así, profundamente solo. No es una escena de calle ni de una institución lejana. Puede ser la mesa de cualquier casa chilena, un living con la televisión encendida, una pieza con la puerta cerrada. Porque hoy la soledad de l...

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