Derribado el último cine de Kabul
Adolescentes y drogadictos entraban y salían sin importarles cuándo empezaba o terminaba la película. Porque cada movimiento de cadera era un guion. Cada canción, un argumento. No había principio ni final El moho de la pared se había pegado como una ladilla al Rambo indio del cartel. Las butacas, l...
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