El escritor Sergio Ramírez sobrevivió de milagro a la masacre estudiantil de León
Bajé a la calle y descubrí a Erick Ramírez, mi compañero de aula, tendido bocabajo en el suelo. Me arrodillé para decirle que no se afligiera, que lo llevaríamos al hospital. El agujero en la espalda era pequeño, pero cuando lo volteamos, tenía todo el pecho desflorado...
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