Cuando eran pobres, anónimos y (quizá) mucho más felices
Hay un momento en que el poderoso deja de añorar el poder y empieza a añorar el pasado. No el dinero, que a ciertas alturas ya es una abstracción, sino la normalidad: una nómina utilitaria, como el coche, una casa que no aparece fotografiada desde un dron, amigos sinceros, una biografía que no pueda...
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