España, ese país que aún sangra en los pasos
España se declara aconfesional en sus leyes, pero no en su memoria. El Estado —frío, administrativo, lleno de formularios y boletines oficiales— se proclama neutral ante la fe; la nación, en cambio, sigue oliendo a incienso. Y esa diferencia, que algunos consideran una reliquia incómoda, es en reali...
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