Se está muriendo
Esta terrible frase se la oí a la querida Fati, responsable del mantenimiento de mi casa desde hace muchísimos años, en la tarde del pasado martes, cuando viéndome físicamente alterado, me tomó una mano, la otra la mantenía apretada mi querida «vecinita de enfrente» Arancha Velasco, y con los ojos l...
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