Irene Montero y la séptima hora
Montero quiere ser presidenta y ha empezado por ofrecer lo que ningún ser humano rechazaría: un salario más alto y una jornada más baja. Produce ilusión porque ofrece simultáneamente las dos cosas que cualquiera desea, mientras suprime de la ecuación la única pregunta adulta: quién paga la diferenc...
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