Del «sí se puede» al «sí se cobra»: rumbo a la OIT y la OMS
Hay una vieja maldición de la política española: nadie dimite, nadie desaparece. Los unos acaban en un consejo de administración; los otros, en un organismo internacional. Es la jubilación anticipada del poder, ese lugar donde las derrotas se disfrazan de prestigio y los fracasos se convierten en no...
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