Amanece, que no es poco el prodigio

Amanece, que no es poco el prodigio

AMANECE. QUE NO ES POCO EL PRODIGIO Ignoro si al atento y desocupado lector (ora sea o se sienta ella, él o no binario) de estos renglones torcidos le suele suceder una, dos, tres o hasta las cuatro cuartas partes de lo mismo que me acostumbra a acontecer a mí, que, cuando salgo al baño, durante la...

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