Sigue Carlos Cué con sus cuedadas
SIGUE CARLOS CUÉ CON SUS CUEDADAS CONSEJOS VENDE Y PARA SÍ NO TIENE Sentado en mi humilde silla, agnóstica, escéptica y atea (no dispongo, —ni siquiera en el ámbito de mi prolífica imaginación—, como Jorge Guillén, de un beato —y, menos aún, santo— sillón), ayer, a las nueve y media de la mañana, me...
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