En la curva del cuello.
En la curva del cuello. Alba dicha al oído no sabes cómo era el alba cuando pensaba en tu venida. Los árboles tenían sueño y el aire apenas respiraba, como si el mundo, entre sus hojas, tu nombre solo pronunciara. La luna estaba entre las nubes como una rosa amortajada, mirando el borde de la tierra...
Redirecting to full article...