En esta España mía.

En esta España mía.

En esta España mía, de olivos y de espadas, donde el Guadalquivir sigue llorando en silencio, un hombre de sonrisa eterna y paso de baile gobierna desde el puente de un barco que hace agua. ¡Ay, España, madre mía, qué sola te has quedado entre banderas rotas y promesas de papel! El poder es un amant...

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